martes, 16 de marzo de 2021
miércoles, 5 de agosto de 2020
EL NOMBRE COMO SIMBOLO DE IDENTIDAD
EL NOMBRE
Símbolo de Identidad
Apenas un pequeño ensayo para empezar a hablar del tema
“No pronuncies su
nombre”. Es algo que se escucha con frecuencia. Generalmente esta expresión se
dirige hacia alguien que no tiene nuestra benedicción. A alguien que nos hizo algún daño, o
simplemente por nada específico.
El nombre de una persona
es sagrado para muchos grupos humanos, y de lo que me tocó aprender, también lo
es para varios pueblos o todos los pueblos indígenas del Paraguay. La comunidad
Ache de Ypetimí me ha dado un nombre, es un
gran honor, y en ese momento, me
han recordado que sólo los integrantes de esa comunidad y yo lo sabemos.
Pero esta cuestión de
cambiar nombres para colocarlo en español es propio de la colonización
española, forma parte del coloniaje. La
colonia española sabia muy bien que el nombre simboliza pertenencia a una nación,
a una cultura, a un lenguaje, por tanto, los nombres deberían ser los propios
de la “lengua madre”. Es probable que en algún momento de la colonización se
les haya prohibido a los indígenas ser
llamados con su nombre original. Es algo que debemos investigar.
Esta cuestión de la
españolización del nombre no se ha aplicado solamente con los pueblos
indígenas, conocemos el problema de los sefarditas o sefardies, cuando en
España los judíos tenían que negar su nombre bajo el imperio de Aragón y de
Castilla. Tenemos también en Paraguay, donde
muchas personas provenientes de los
países árabes tuvieron que cambiar su nombre y su apellido. Yo tengo un ejemplo muy cercano con mi tío
Felipe Mussi, proveniente de Ciudad de Alepo, quien tuvo que olvidar para
siempre su nombre auténtico: “Habid”. Su esposa, mi tía, le llamaba por ese
nombre.
Es sorprendente ver por
ejemplo, los apellidos de los integrantes del Pueblo Enxet de Paraguay, quienes
en su mayoría llevan los apellidos de sus patrones de las estancias. Ustedes podrán constatar entre ellos, apellidos
como Mac Dermot, Zavala, y otros apellidos de los estancieros y terratenientes de la zona. Es triste, pero es así. Tuvieron que inventar un
apellido por exigencia, ya que ellos tienen un solo nombre y no llevan nombres y apellidos como
nosotros.
Los ayoreo utilizan generalmente el apellido dominante de su clan. Así es que muchos de ellos llevan el apellido Picanerai. Los Aché se inscriben con apellidos originales, pero utilizan el nombre en español, como Margarita Mbiguangy. Es interesante que en los países escandinavos, se definían los nombres con el primero, seguido del trabajo u oficio de la persona, por ejemplo: De Jager es equivalente a "El Cazador"
Los ayoreo utilizan generalmente el apellido dominante de su clan. Así es que muchos de ellos llevan el apellido Picanerai. Los Aché se inscriben con apellidos originales, pero utilizan el nombre en español, como Margarita Mbiguangy. Es interesante que en los países escandinavos, se definían los nombres con el primero, seguido del trabajo u oficio de la persona, por ejemplo: De Jager es equivalente a "El Cazador"
Tal es la importancia del tema, que el Código
Civil concede el derecho de cambiar de
nombre, si el portador o portadora no están conformes con llevarlo. Sin embargo, aun queda mucho por hacer, ya
que es difícil cambiar la historia.
Imaginen que el MERCOSUR ha adoptado, hace apenas un año, una importante Declaración sobre la inscripción de los niños y niñas en el Registro Civil de las Personas, pero en ningún párrafo se puede leer la recomendación sobe la opción de inscribirse con sus nombres de origen, como una opción. Lo leí completamente, y quedé francamente sorprendida. Sin bien no lo prohíbe, podría haber dispuesto explícitamente este aspecto tan interesante de la identidad cultural de los pueblos indígenas, cual es su nombre, y el derecho de los niños y niñas indigenas a ser inscriptos en el Registro Civil de las Personas con el nombre original como opción.
Imaginen que el MERCOSUR ha adoptado, hace apenas un año, una importante Declaración sobre la inscripción de los niños y niñas en el Registro Civil de las Personas, pero en ningún párrafo se puede leer la recomendación sobe la opción de inscribirse con sus nombres de origen, como una opción. Lo leí completamente, y quedé francamente sorprendida. Sin bien no lo prohíbe, podría haber dispuesto explícitamente este aspecto tan interesante de la identidad cultural de los pueblos indígenas, cual es su nombre, y el derecho de los niños y niñas indigenas a ser inscriptos en el Registro Civil de las Personas con el nombre original como opción.
Asunción, agosto 5 de
2020
viernes, 17 de mayo de 2019
EL BUEN VIVIR
TEKÓ PORA, SUMAK KAWSAY, SUMA QAMAÑA
Nuevo
paradigma del "Buen Vivir"
Presentación
de la Dra Esther Prieto en el Salon Auditorio de las Naciones Unidas, Paraguay,
el día 24 de Agosto de 2010.-
(Estoy rescatando mis ideas en los últimos años)
1. El nuevo paradigma del
“buen vivir o buen convivir” tiene su origen en culturas indígenas de la
región, y seguramente se encuentran en expresiones semejantes de pueblos indígenas de otras latitudes del mundo.
2. Estas expresiones son de
pertenencia genuina a lenguas
ancestrales. En este contexto, la expresión SUMAK KAWSAY en Ecuador, del
quechua sería equivalente a vida buena,
no mejor que otras, sino simplemente buena.
3. La expresión SUMA QAMAÑA,
encuentra su origen en la cultura aimara, y sería equivalente
al “buen convivir”, buen comportamiento, la buena convivencia, la
armonía, en una sociedad igualitaria y armónica.
4. TEKO PORA-TEKO MARANGATÚ; es una expresión
de nuestro idioma guaraní, que conocemos muy bien; vivir bien, buen vivir, sin el tekó
asy, o sea vivir en el ivi maerei, la tierra sin mal, donde
tengo tranquilidad, nada me falta.
5. En la actualidad, en el
marco de las ciencias jurídicas y sociales,
en qué radicaría el particular interés por la particularidad de este nuevo paradigma del
buen vivir? Principalmente, en que el mismo está incorporado e integrado en las constituciones
del siglo XXI de estos dos países, Bolivia y Ecuador, rescatando esta visión filosófica en su articulado como principios fundamentalísimos que hacen a la esencia del derecho
de los pueblos al buen vivir ( el bienestar, wellfare). No se trata del buen
vivir en el sentido de acumular bienes materiales, sino del buen convivir de
profunda espiritualidad, en armonía con la naturaleza y con todos los seres
vivos que ella cobija.
6. He allí la razón
fundamental por la que el lenguaje de estas reformas constitucionales ha creado
en el ámbito de los estudiosos las preocupaciones e interpretaciones sociales en un debate reflexivo y cuestionador al conservador lenguaje del sistema jurídico-político
de las naciones del mundo propios del derecho clásico que ha desembocado en un
modelo de justicia y de desarrollo que
no logra la armonía social.
7. Se trata de un nuevo contenido que invita al sistema
democrático occidental a una nueva mirada, con miras a la construcción de un renovador
abordaje y una nueva promesa, en el
marco del respeto a la naturaleza, a la buena vecindad, y al manejo de las
buenas prácticas en el relacionamiento intercultural. La
aceptación y la buena práctica de sistemas de convivencia social, en el marco de la diversidad cultural, que tanto reclaman los
pueblos del mundo.
8. Ambas constituciones, la
del Estado Plurinacional de Bolivia y la de la República del Ecuador,
incorporan explícitamente estas expresiones de las culturas indígenas, en un
lenguaje que no ofrece ninguna duda que se trata de un rescate sincero de los
principios fundamentalísimos de la
convivencia comunitaria durante siglos conocida y practicada por los pueblos
indígenas.
9. La Constitución de
Bolivia, manifiesta y transcribo: “el Estado asume y promueve como principios
ético-morales de la sociedad plural: ama
quilla, ama lulla, ama suwa (no seas flojo, no seas mentiroso ni seas
ladrón, suma qamaña (vivir bien) el ñanderekó
porá, (vida armoniosa)Tekó kavy
(vida buena) ivi maraei (tierra sin
mal) y qhapaj ñan (camino o vida
noble)”
10.En la Constitución de
Bolivia, teniendo una importante población de la familia lingüística guaraní,
se incorporan los conceptos guaraníes del vivir bien, al incorporar en ella,
las expresiones ñanderekó porá, o tekó
porá, y la conocida utopía guaraní de la tierra sin mal. Todo está bien, no existe el”
tekó asy” las que junto con el “tekomarangatú”
promueven las reglas del comportamiento de los Guaraní de Paraguay.
11. La Constitución del
Ecuador, y hago mención al texto constitucional del Preámbulo “Decidimos
construir una nueva forma de convivencia ciudadana, en diversidad y armonía con
la naturaleza, para alcanzar el buen vivir, el “SUMA KAWSAY”
12. Sigue aun más, ya que esta
Constitución, la del Ecuador, establece
un título con 54 artículos sobre el REGIMEN DEL BUEN VIVIR, el que se
refiere en su capítulo primero a la inclusión y la equidad, y en su capítulo
segundo presenta un extenso listado sobre los Derechos del Buen Vivir,
imposibles de reproducir por completo en esta presentación, por lo que les
formulo la invitación para realizar una larga caminata espiritual en la lectura
de estos capítulos de la Constitución del Ecuador impregnados de alta
espiritualidad.
13. El rescate de estos
principios de las culturas indígenas nos invita a encaramarnos a ellos, en un
momento en que vivimos un mundo que no nos gusta cómo está y con el que nos sentimos comprometidos a cambiar.
Es por ello que varios grupos y asociaciones que reclamamos la igualdad, la no
discriminación y la equidad adoptamos como fuente de inspiración estas voces de
los pueblos con profundo sentimiento de ancestralidad.
14.Al mismo tiempo, el mundo
académico comienza a desentrañar las profundidades de estas simples palabras
pero con sentido de algo muy cercano a la idea de que la felicidad de todos es
posible, de que podemos pensar en un mundo mejor posible.
15. Al respecto, la feminista
Liliana Celiberti comenta “que el diálogo intercultural es uno de los desafíos
teóricos más complejos para el desarrollo del pensamiento crítico de la región,
y afirma que el paradigma del buen vivir se inserta en un contexto de crisis
financiera, climática, energética y problemas de agua y alimentos”
16. Es interesante que de
alguna manera esta utopía del Buen Vivir tiene relación con principios de la Declaración Universal
de los Derechos Humanos. El art. 25 afirma el derecho a un nivel de vida
adecuado, el articulo 1º evoca y llama a la conciencia a un comportamiento
“fraternal” de los unos con los otros.
17.Indudablemente, la sabiduría ancestral de los pueblos
indígenas, desde su propia lingüística invita a un enfoque espiritual que ha
penetrado y se ha impregnado en varios instrumentos de la normativa
internacional en Derechos Humanos. Todos ellos buscan trascender hacia este enfoque armónico que otorga valor al
concepto del Buen vivir o Buen Convivir.
18. ^Por esta razón, es que TEKÓ
PORÁ, SUMA KAWSAY, SUMA QAMAÑA, se pueden constituir en la hoja de ruta de las
transformaciones que aspiramos, hacia la construcción de sociedades solidarias
donde todos seamos UNO, en la humanidad.
19. Pero estamos ante un
problema; ya que cuando el sistema establecido “el establishment” trata de
incorporar expresiones genuinas
indígenas nacidas desde el corazón de los pueblos y de sus culturas, tenemos
dificultades. Parece que la lingüística ajena
de la esencia de la vida de los pueblos indígenas no pudiera ser reproducida, y si se puede reproducir, no
pudiera sentir el contenido real de estas expresiones construidas con
pensamientos y con sentimientos genuinos
que hacen a la esencia filosófica de la espiritualidad de estas culturas
milenarias.
20. Algo así nos pasa aquí en
Paraguay, cuando queremos aplicar el principio constitucional del reconocimiento
al derecho consuetudinario indígena, nos
lleva a un montón de tropiezos, y a contradicciones que se enfrentan en esta coyuntura a la omnipotencia de las
legislaciones nacionales en posición de
ventaja sobre el conocimiento y el
sistema de vida de los pueblos indígenas. Sabios son Bolivia y Ecuador al haber
introducido en su Carta Política las mismas palabras de los pueblos, sin
recurrir a conceptos genéricos o sus equivalentes.
21. Es por ello que el aporte explícito en el lenguaje de estas constituciones
del Siglo XXI, refleja una
reivindicación de valores, anteriormente relegados y excluidos, dando lugar a
la esperanza de un nuevo modelo en el contenido del concepto de desarrollo y un
nuevo compromiso con el llamado desarrollo sustentable y dando lugar a la
emergencia de nuevos derechos.
22. En ese sentido, podemos
afirmar que en nuestra región viene cobrando fuerza el debate sobre el
paradigma del “buen vivir, vivir bien”, como opción alternativa al sistema
hegemónico imperante, sustentado en la imagen de una sociedad homogénea, que
niega la diversidad.
23.Bolivia y Ecuador, son dos
de los países que están levantando el estandarte de esta concepción al punto de
incorporarla en sus constituciones nacionales. Una nueva filosofía jurídica que
pudiera subsanar la importación que hemos hecho del Derecho Romano como única fuente, en la construcción de
nuestro sistema jurídico positivo.
24. En este punto,
especialmente vemos a los movimientos indígenas y a los movimientos feministas
y otros grupos excluidos levantando hoy el estandarte del Buen Vivir. Las
mujeres en su reclamo hacia la igualdad real, hallan en este nuevo paradigma
una emblemática bandera, ya que; ¿quien puede oponerse al derecho al buen
vivir?
25. Los pueblos indígenas pueden darnos cátedra sobre estos valores del
Buen Convivir, sus sistemas de justicia, el sistema de reciprocidad, y la
armonía con la naturaleza, pueden constituirse en instrumentos fundamentales para enriquecer
nuestro sistema con este paradigma del
Buen Vivir porque invita a un movimiento que quiere re-inventar y re-definir la democracia política y la democracia social
26. Sumak Kawsay y Suma Qamaña-
dice el maestro español José Manuel Tortosa-
tienen pues, importancia en primer lugar en el terreno simbólico: los que
fueron marginados por conquistadores y criollos aportan ahora desde su visión
del mundo palabras que pretenden colaborar con la solución de los problemas
creados por ellos. El hecho de que hayan encontrado su camino para aparecer en
estas dos constituciones puede ser una ocasión más para repensar el desarrollo,
desde la periferia y no sólo desde el centro, y desde las raíces de la
sensibilidad ancestral y no sólo desde sus élites. El resultado es prometedor”
MUCHAS GRACIAS
jueves, 28 de febrero de 2019
PARTICIPACION POLITICA. REFLEXIONES.
PARTICIPACION POLITICA DE LAS MUJERES INDIGENAS
Documento elaborado para la Sexta reunión del Consejo de Participación Política Indígena, KAS
Esther Prieto, Jurista paraguaya
Pienso yo que hablar de la participación política de las mujeres
indígenas, implica entender en primer lugar
el tema de la presencia indígena en el Estado en general. Respecto al
protagonismo de las personas indígenas en los comicios electorales, concuerdo con mi colega Mabel Villalba en el Anuario Latinoamericano de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales, Volumen 5, en el que expresa que la presencia de
hombres y mujeres indígenas en los cargos electivos, se halla subordinada al diseño de las instituciones
políticas encargadas de la Cuestión Electoral, y - agrego yo-, que el sesgo dominante de la
omnipotencia del Estado, es básicamente
patriarcal.
Es verdad también, que los
sistemas electorales en nuestra región
en general, vienen, desde hace tiempo
tratando de corregir y mitigar los modelos que han ido prevaleciendo,
comenzando con el sistema de mayoría con prima, y avanzando en estas últimas
décadas con el sistema proporcional D´Hont y otros por el estilo. Estos modelos
tienen en común la negación del abordaje de la diversidad.
Ciertamente, el Sistema D´Hont se introduce en la región con los procesos democráticos
post-dictaduras, y parecía ser la panacea de la participación equitativa,
pero termina al final creando serias dudas o decepcionando a las minorías y
sectores menos privilegiados de la sociedad. Por qué?
Con la conquista de la
libertad de expresión, aparecieron las campañas
políticas electorales, como clones de
otras sociedades de capital, y al final terminan con la victoria de los
candidatos que han colocado más dinero en sus campañas. No podemos negar que la
plutocracia electoral ha sido el eje conductor de nuestras elecciones en estos
últimos tiempos, y es actualmente el
virus de la cuestión electoral. Esta
realidad, obviamente no favorece ni
favorecerá a las sociedades indígenas.
La Ciudadanía intercultural
Todos sabemos también que la Ciudadanía Intercultural ha estado
ausente e ignorada hasta hace muy poco tiempo. Y creo yo, que solo
excepcionalmente, se logró incidir en estos rígidos sistemas en nuestros países.
En la publicación de PNUD- DARLC, sobre Ciudadanía Intercultural, Quito, Ecuador, Año 2013, la
mayoría de los prestigiosos autores de los artículos manifestaron la dificultad
para encontrar en las estadísticas datos
segregados con variable indígena.
Los autores del referido documento presentaron estadísticas construidas por vía de extracción de
datos, como puedo hacerlo yo, por ejemplo, con el Distrito de Irala Fernández
en el Chaco Paraguayo, diciendo que en la Junta Municipal se cuenta con dos
concejales indígenas de los 12 miembros, pero esa identidad étnica no se lee en
las estadísticas, yo lo sé porque conozco a los indígenas que integran la Junta
Municipal. Esa es una extracción. La identidad de los pueblos de las personas indigenas no está escrita
en un listado con segregación de datos con variable indígena, en las estadísticas oficiales. Sólo se la invoca durante las
campañas, y luego, ellos están allí como si fueran los demás paraguayos, sin la
visibilidad de sus propias identidades.
La cuestión de la participación
En el caso paraguayo, tal como describe Villalba (2017: 244), en el 2000 y 2001 surgierondos organizaciones políticas indígenas –de concurso regional-; tales fueron el Movimiento19 de Abril (M19), y el Movimiento 11 de Octubre (MIO). En el 2017, se conformó elprimer movimiento político indígena que competiría de manera autónoma y por cargos a nivel nacional como la Cámara de Senadores para las elecciones generales del 2018(ibídem: 246), sin haber obtenido las bancas anheladas. En este sentido, Prieto (2013: 89)
dice que de momento, los indígenas tienen escasa posibilidad de ganar elecciones si van solos, necesitan construir alianzas desde su autonomia. (Jorge Melgarejo, citando a Villalba y Prieto)
La cuestión de la participación
En el caso paraguayo, tal como describe Villalba (2017: 244), en el 2000 y 2001 surgierondos organizaciones políticas indígenas –de concurso regional-; tales fueron el Movimiento19 de Abril (M19), y el Movimiento 11 de Octubre (MIO). En el 2017, se conformó elprimer movimiento político indígena que competiría de manera autónoma y por cargos a nivel nacional como la Cámara de Senadores para las elecciones generales del 2018(ibídem: 246), sin haber obtenido las bancas anheladas. En este sentido, Prieto (2013: 89)
dice que de momento, los indígenas tienen escasa posibilidad de ganar elecciones si van solos, necesitan construir alianzas desde su autonomia. (Jorge Melgarejo, citando a Villalba y Prieto)
Cómo se sitúa la participación de la mujer indígena en este
panorama, especialmente cuando las mujeres del mundo han venido buscando
mecanismos para lograr su protagonismo en los cargos electivos ? Basta leer la historia de los votos de las
mujeres en el mundo para ver esa realidad. En la mayoría de nuestros países las
mujeres accedieron a la ciudadanía electoral en la segunda mitad del siglo XX.
En Europa un poco antes, se inició en 1918, con el voto de las mujeres
alemanas.
Veamos también, que la
participación indígena en sí misma es
una cuestión de controversia, aunque los propios pueblos indígenas
vienen buscando desde hace más de cinco siglos sus propias estrategias para no
quedar afuera, pero al mismo tiempo, estar adentro sin perder su identidad.
Junto con ellos, nosotros,
los profesionales, estamos en un movimiento pendular, con la confianza ganada desde las
organizaciones indígenas, tratando de soñar como un pensamiento mágico, con la participación, para estar con uno y con otro, de ambos
lados, que difícilmente se encontraran
en un término común, a no ser que tengamos humildad y respeto..
Todos sabemos que los sistemas de elección de autoridades de los
pueblos indígenas, nada tienen que ver con el voto individual, libre y secreto que se les impone en nuestros
sistemas. Todos sabemos que los pueblos indígenas se desenvuelven con sistemas
colectivos de participación incluyente, donde casi no se excluyen a las
mujeres, y donde en la mayoría de los
casos, la división del trabajo por sexo no implica desigualdad. Qué difícil
debe ser para las mujeres indígenas, acomodarse a sistemas que le son extraños. Tenemos mucho que aprender de ellas...
Ahora escuchamos a las mujeres indígenas que dentro de este escenario,
ellas también buscan, con todo derecho, su lugar en los centros del poder público. Ese es nuestro enredo principal. Sabemos verdaderamente qué piensan los varones indígenas al respecto?
Sabemos con certeza el conflicto de las
mujeres indígenas tratando de lograr un sitio público, cuando los varones de su
colectividad aprendieron de nosotros, el predominio del varón en la cuestión
publica?
Mujer Indígena
Ser mujer quiere decir
tantas cosas, hay tanta diversidad de mujeres como de los varones. En el caso de las mujeres indígenas,
tenemos que sumar la diversidad de pueblos indígenas de cada Estado, y la
diversidad en nuestra región. Vemos también a mujeres indígenas en roles internacionales
importantes en una elite inalcanzable
para otras mujeres indígenas que nunca han salido de su vida comunitaria. No es
tan fácil hablar de las mujeres indígenas. Palabras, genéricas, fáciles pero de contenido muy complejo.
Entonces, quien es esa mujer indígena de la que hablamos? Trabajé con las organizaciones de las mujeres indígenas en mi país. Trabaje desde mi lugar de Consultora de Naciones Unidas en todos los Diálogos sobre Ciudadanía, con las organizaciones de las Mujeres Indígenas. ( Publicación de Naciones Unidas, Paraguay, 2017) Tengo aquí la lista de las organizaciones participantes, y hoy puedo decir que conozco sus sueños, pero la pregunta es cómo lograrlos.
Entonces, quien es esa mujer indígena de la que hablamos? Trabajé con las organizaciones de las mujeres indígenas en mi país. Trabaje desde mi lugar de Consultora de Naciones Unidas en todos los Diálogos sobre Ciudadanía, con las organizaciones de las Mujeres Indígenas. ( Publicación de Naciones Unidas, Paraguay, 2017) Tengo aquí la lista de las organizaciones participantes, y hoy puedo decir que conozco sus sueños, pero la pregunta es cómo lograrlos.
Ellas, las mujeres indígenas de Paraguay,
me han dicho que no saben si plegarse a
las decisiones de sus comunidades o asociarse a una organización de mujeres
feministas para entrar en las listas electorales. En mi país hay que entrar en las listas de los partidos o
movimientos políticos, o generar un movimiento político con reglas bastante
limitantes por cierto.
Los partidos políticos han desarrollado, en general, una relación de
cooptación y utilización de los pueblos indígenas, de acuerdo a la percepción
de las mujeres. En periodos electorales, los compromisos son solucionar
sus problemas y ayudar a resolver sus necesidades. El incumplimiento post elecciones de estos compromisos es una constante,tal y como lo relatan mujeres de diferentes pueblos:
“Los políticos tradicionales no cumplen sus promesas. Nuestras comunidades
están muy mal: ahora, por ejemplo, hay mucha sequía. Cuando
ellos llegaban a nuestras comunidades prometían muchas cosas y
ahora no pasa nada. ¿Qué vamos a esperar? No vamos a recibir nada
porque ellos trabajan para su gente, para su bolsillo. Y nosotros sufrimos
mucho porque no tenemos agua. No llueve y no hay nada. ¿Qué
pensaban ellos de nosotras? Que las mujeres teníamos que trabajar
en política pero no en otro partido” (Lola Jumine. Pueblo Ayoreo).
“Hay mucha necesidad, hay mucha carencia en cada pueblo indígena,
por eso es que estos políticos cuando les ofrecen alimentaciones, les
ofrecen doscientos o trescientos mil (guaraníes), ellos por supuesto
que aceptan, porque están con necesidad” (Venancia Cáceres. Guaraní
Occidental).
Ellas se mueven en un movimiento multifocal, que deben conciliar, se les ofrece un menú muy
tentador. Eso implica un enorme esfuerzo: Y se preguntan: “Estoy con la
estrategia de mi pueblo o estoy con las reivindicaciones de las organizaciones
de mujeres? ” O me incorporo
directamente a un partido político mayoritario? Conocemos a Maria, Leader Qom, lider de su comunidad, quien debe hacer un gran esfuerzo para integrarse a la lista partidaria, aunque
contribuye con buena cantidad de votantes.
Y en este contexto, surge la pregunta: Qué implica para la fuerza del derecho colectivo de los pueblos indígenas que las mujeres se integren a una organización de mujeres feministas o de mujeres de Partidos Políticos? O que se organicen en una Asociación de Mujeres Indígenas?
Y en este contexto, surge la pregunta: Qué implica para la fuerza del derecho colectivo de los pueblos indígenas que las mujeres se integren a una organización de mujeres feministas o de mujeres de Partidos Políticos? O que se organicen en una Asociación de Mujeres Indígenas?
Ese es hoy, el principal dilema de las mujeres indígenas. Las feministas han
avanzado, pero no lo que quisieran y siguen construyendo utopías. Pienso yo,
que las mujeres indígenas también la tienen, pero que su desafío transita por
un camino mucho más sinuoso.
Cuota de participación
Que quiere decir Cuota? La cuota es un
invento del siglo XX. Es un aporte de las feministas en un intento (entre las que me incluyo) que en
nuestro candor creímos que la cuota de 20, 30 % o más como mínimo, la que los dirigentes políticos convirtieron en en el "máximo", resolvería el problema
de la exclusión que preponderaba en la formación de las listas eleccionarias de
los partidos y movimientos
políticos. Un valioso aporte de acción
afirmativa, forjado en las luchas por la igualdad en la segunda mitad del siglo
XX. Hoy, ante el fracaso de las cuotas, las mujeres han planteado algo un poco
más decente: la paridad.
Y es
asombroso, que cuando las mujeres
descubrieron que las cuotas no les han
servido con satisfacción, se plantea en varios grupos, la cuota de
participación para las personas indígenas. Francamente, no entiendo, pero
respeto. Pueblos Indígenas no son un sector de la población. Son pueblos con
derecho a la libre determinación, y allí aparecen mis dudas.
Actualmente, los partidos y movimientos políticos, a sabiendas,
ofrecen algunos lugares para un mínimo
de indígenas en sus listas, y por ese reducido espacio, se disputan silenciosamente entre sí, las
personas indígenas que tienen interés en ocupar los escaños ofrecidos en el
Parlamento o en los Municipios o Gobernaciones.
Supongamos al fin, y lo acepto como proceso, que se aplique una
legislación de las cuotas para personas indígenas las que deberían ser sin distinción de sexo. En este caso, que harían las mujeres? Tendrían que buscar
conseguir su cuota dentro de esa cuota? Y
si las mujeres indígenas forman parte de
las organizaciones de mujeres, tendrían que buscar su cuota dentro de esa cuota
para las mujeres?
Sistemas electorales.
Como reformarlos? Casi impenetrables, Férreos.
Herméticos El instrumento necesario, pero
el más peligroso de las democracias. Estos sistemas, generalmente arraigados en
viejas costumbres, han tenido un avance
del cual se jactan, cuando inventan algún maquillaje en su rígida estructura. Jorge Melgarejo en su paper de Maestria en Ciencia Política, Universidad Nacional de Asunción, año 2018 realiza un interesante analisis sobre el tema.
Y cuando hablamos de mesas y padrones
electorales, quisiera conocer si hay algún país donde se haya creado un Registro
Electoral con distinción de inscripción para indígenas con indicación de la
pertenencia a su respectivo pueblo. Creo que en México, o en Ecuador, lo están
iniciando. Habria que estudiar cómo lo están haciendo.
MI POSTURA; Priorizar la identidad indígena en los Registros Electorales y
promover las estadísticas elaboradas con la inclusión de la variable indígena.
No creo en las cuotas, pero las acepto como
proceso, para romper estructuras rígidas. Con toda honestidad pienso que la
participación política es algo que no puede
responder a una ecuación de número o de oportunidades de partículas
ofrecidas por las mayorías como concesión graciosa. El derecho ciudadano es más
amplio.
Ciudadanía intercultural implica la posibilidad de ejercer y gozar de
todos los derechos territoriales, educación, salud, nivel de vida adecuado y un
diálogo sincero. Dentro de ese criterio, debemos ser serios, y a mí no me queda
otra posibilidad que seguir los pasos
que las organizaciones indígenas vayan marcando en cada país y acompañar
profesionalmente sus procesos.
Somos diversos. En mi país, los pueblos que
se identifican como indígenas no superan a 140.000 personas, que constituiría
el 2, % de la población total. Pero tienen una gran riqueza, un gran poder, los 19 pueblos, ejercen sus
propios sistemas de liderazgo y sus propios sistemas de resolver sus
conflictos.
En ese contexto, estimo que un sistema de
Padrón Electoral, basado en el principio de identidad cultural, con distinción de la identidad étnica de cada
indígena inscripto en los Registros Electorales, pondrá luz y claridad de datos
en torno a cuántos indígenas están empadronados, y hallan inscriptos en cada distrito electoral. Estos
datos públicos darán una lectura de la realidad. Con la realidad se puede
avanzar, sin ella no.
Con esta información pública, las personas
indígenas hombres y mujeres, podrán
identificar cuantos están en
condiciones legales como electores y
como candidatos a ser elegidos, y podrán realizar negociaciones con otros
sectores femeninos o no femeninos de la masa electoral de su país.
Estimamos que con una información de esa
naturaleza, aunque muestren cifras minoritarias, permitirá la construcción de alianzas en el
marco de afinidades y solidaridades. Construcción de alianzas con otros
sectores. Porque solos o solas, no llegan. Con las cuotas, no sé. Con alianzas sí.
Hombres y Mujeres Indígenas gozan del derecho a la libre determinación y necesitan
un nuevo Pacto con el Sistema Electoral
y sistemas de Registro en los Padrones Electorales de nuestros países.
Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, 23 de Febrero de 2019
lunes, 4 de febrero de 2019
SEMINARIO "LOS MUNDOS POSIBLES: Pueblos Indígenas y el Derecho a la participación ciudadana"
Presentación de Esther Prieto
En el año 1990 Branislava Susnik,
la prestigiosa antropóloga escribió :"El indígena, como ciudadano no sólo tiene
derechos, sino también obligaciones. Pero ¿cómo entienden él y su comunidad sus derechos y obligaciones"?
(Branislava Susnik, 1990)
Paraguay, país pluricultural
Como cuestión previa considero de
la mayor importancia una referencia al reconocimiento de la diversidad cultural del Paraguay.
En el año 1992, durante la Convención Nacional Constituyente.
los Pueblos Indígenas del Paraguay, acordaron con el Estado Paraguayo lo que
podría llamarse el primer pacto social, que aunque con representación
imperfecta, fue legitimado con la inclusión del Capitulo V “ Los Pueblos
Indígenas” en la nueva Constitución que reformaba las cuatro anteriores. En
este Capítulo V, el Estado Paraguayo realizó por primera vez, un reconocimiento
explícito de los derechos de los pueblos indígenas, el que fue completado con el artículo 140 que afirma que
el Paraguay es un país pluricultural y bilingüe.
Este importante pronunciamiento
constitucional es de carácter prevalente, y por tanto su aplicación se impone
en todos los ámbitos concernientes a los pueblos indígenas. Posteriormente el
Paraguay, ratificó el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo
sobre Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes, en virtud del cual
el Estado Paraguayo aceptó voluntariamente sujetarse a la aplicación de dos
principios fundamentales: La participación y la consulta, que ha de hacer
efectiva esta participación. Desde este enfoque de derecho, el tema de la
ciudadanía indígena, está inserto en esa
particularidad que debe tenerse en cuenta en relación a la participación
política ciudadana de los indígenas y su derecho al sufragio activo y pasivo,
esto es, a votar a representantes para
cargos públicos la postulación para cargos electivos.
Un tema de controversia
Aun cuando se dispone de estos
instrumentos categóricos, la cuestión de
la ciudadanía política indígena ha sido y es un tema de controversia. En
realidad, la propia cuestión de la ciudadanía y sus implicancias bajo el
paradigma occidental vigente se encuentra en debate, y busca reformulaciones,
por lo que se habla en la actualidad de una crisis de representatividad.
Cuando nos hacemos eco de la
pregunta de Branislaba Susnik, formulada hace más de 20 años, reconocemos que la cuestión de la ciudadanía
indígena es un tema complejo, ya que se plantea un escenario contradictorio entre el sistema de ciudadanía propio de
ciudadanía predominante en la mayoría de los pueblos indígenas, y el sistema hegemónico vigente en los órdenes sociales y
jurídicos del ámbito nacional.
Básicamente la controversia se
basa en el hecho de que los pueblos indígenas ejercen la ciudadanía desde un
abordaje de representación colectiva y el sentido del servicio a la comunidad,
mientras que el sistema de ciudadanía política que se ha impuesto
universalmente se basa en el voto individual, secreto y libre. que da lugar a
una representación directa o indirecta poco diáfana en el mandato imperativo.
De allí que sería impropio plantear hoy una respuesta o un pronunciamiento definitivo, ya que los
propios indígenas se hallan en un proceso de reflexión y maduración estratégica en el ejercicio del
derecho al sufragio que le otorga la ley.
He allí el problema, ya que
cuando el Estado Paraguayo reconoce a los indígenas como ciudadanos paraguayos,
lo hace partiendo de un principio de igualdad, aplicado a una supuesta sociedad
homogénea y uniforme, que no permite visualizar la diversidad de la que
hablamos, y en consecuencia, su participación política en los procesos eleccionarios no refleja la
diversidad y mucho menos la libre determinación, ya que el poder público marca
las pautas de cómo se ejerce el
sufragio.
A causa de este sistema, los votos
de los indígenas no tienen visibilidad, quedan invisibilizados. Talvez la
ausencia del voto diferenciado que hoy reclaman, haya
sido la razón por la que los pueblos indígenas han resistido siempre a esta
participación ciudadana, que históricamente solo ha servido para favorecer al propósito incansable de la
integración, asimilación y otros mecanismos de cooptación en una praxis
constante de las políticas públicas.
El tema de la ciudadanía indígena
ha tenido sus problemas en el curso de la historia del país. Se tiene memoria
del polémico Decreto de Carlos Antonio López cuando dispuso poner término al
sistema comunitario de 31 pueblos indígenas guaraníes de la Región
Oriental, a cambio de su ciudadanía como
paraguayos. La extensión de una ciudadanía jurídica en términos
homogeneizantes, se habría traducido en la práctica en la perdida de sus
tierras, base de su existencia material y cultural como pueblos, en el
debilitamiento de su poder de autonomía, y en contraparte, sin ganar ningún
tipo de representatividad política para la defensa de sus intereses como
pueblos en la configuración del Estado nación paraguayo.
En la actualidad
Experiencias actuales tienen
connotaciones semejantes, ya que año tras año en cada proceso eleccionario las
comunidades indígenas vienen sufriendo las conocidas manipulaciones de los
movimientos y partidos políticos, con el arreo para recolección de votos junto
con la provisión de bebidas alcohólicas, y el encerramiento en las estancias,
obligándoles a depositar sus votos a favor de uno o de otro.[1]
Talvez por estas experiencias,
algunos referentes indígenas han optado por asumir una postura más activa
respecto a su participación política, sea como electores o como candidatos a
cargos electorales. Desde hace unos años, han venido construyendo un proceso de
participación en dichos eventos,
intentando, con justo derecho, su
ingreso a instancias del poder público a través de diversos mecanismos que
vienen ensayando con el ánimo de lograr espacios de representación, especialmente
en los poderes locales, como los municipios y las gobernaciones departamentales
de sus territorios.
Es probable que el éxito del
Presidente Evo Morales, en las
elecciones presidenciales de Bolivia, se haya constituido en un paradigma que
impulsa a los miembros de los pueblos indígenas al desafío de participar como
candidatos, en un sistema que ellos
conocen mejor que nadie, les es adverso. El resultado de las próximas elecciones de abril
nos dará la respuesta.
Examinando las listas de partidos
y movimientos políticos que tenemos hoy para los comicios generales, podemos
encontrar varias candidaturas de hombres y mujeres indígenas en las diversas
listas partidarias o de movimientos políticos. Se pueden encontrar varias
candidaturas para Concejales
Departamentales, para Diputados y también para Senadores. Por lo menos por ahora, se puede ver una
opción por acomodarse a las reglas del juego, aunque no debe descartarse otras
formas genuinas que podrán ir
apareciendo en este esfuerzo incansable por
ejercer sus derechos inalienables a la libre determinación y el respeto a sus
normas consuetudinarias en el marco de su identidad cultural..
El voto de los indígenas
Al respecto, quisiera compartir
con ustedes algunas aspiraciones que he escuchado de importantes referentes
indígenas sobre el tema: Angel Vera, Ava guaraní, y miembro del Consejo
Continental Guaraní expresó en una entrevista: “Me gustaría que existan datos
estadísticos sobre votos indígenas en los registros oficiales, será la única
forma de saber nuestro nivel de participación, y eso nos va a dar fuerza
política. Talvez podemos pensar en un sistema que pueda dar visibilidad a los
votos indígenas”, mientras que Modesto Vera, lider espiritual del Pueblo Mbya
Guaraní confirmaba con respecto a los
votos “Eso de los votos, no entiendo, para eso se debe saber leer y escribir
muy bien, y yo, muchas cosas de los jurúa
(paraguayos) no entiendo muy bien” . Tenemos que señalar que se pueden observar diferencias en
las opiniones, justamente porque apenas empieza a circular entre las
comunidades este desafío de la participación política.
Esta claro que sin tierra no
habrá ciudadanía plena. Creo entender que los indígenas distinguen muy bien el
orden de prioridades en su difícil relación con el Estado Paraguayo; por una
parte, la reivindicación de su territorio ancestral constituye uno de los
pilares de los derechos humanos, pero por otro lado, el derecho a la
participación política, podría
constituirse en el acceso a instancias de poder público y representación de intereses, como un plus en
la defensa de sus organizaciones, siempre que esta participación pueda lograrse
en el marco de su diversidad y el derecho a la libre determinación.
Los mundos posibles. El desafío de la convergencia
La convergencia con el arrogante derecho occidental, básicamente basado en representaciones
individuales más o menos desvinculados de los representados y la representación colectiva sostenida y
defendida por los pueblos indígenas, no será fácil.
En los últimos tiempos, estamos
observando un gran avance en los lineamientos de la construcción del pluralismo jurídico que tiene su respaldo en
los instrumentos internacionales de las Naciones Unidas y la OEA. Países como
el Estado Plurinacional de Bolivia y el Ecuador han incorporado la cosmovisión
indígena en sus constituciones, con aspiraciones de profundo contenido de
sabiduría ancestral como el “buen vivir”.
La marcha en la construcción de consensos
entre las organizaciones indígenas es cada vez más visible. Así mismo, la
marcha hacia la construcción del pluralismo jurídico puede definir nuevos
rumbos en la búsqueda de una participación política desde una visión genuina de
los pueblos indígenas, hacia un nuevo contrato social con el Estado. No
somos nosotros, son los pueblos indígenas, los que decidirán este
rumbo.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS:
Constitución de la República del Paraguay, año 1992
Convenio 169 de la OIT sobre Pueblos Indígenas y Tribales en
Países Independientes, ratificado por Ley N| 234/1993
Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los
Pueblos Indígenas, año 2007
Pereira, Milena, “Los derechos colectivos frente a la institucionalidad estatal moderna:
La reivindicación del Estado Plurinacional en Bolivia, La Plata, Argentina, 2008
Prieto, Esther Ciudadanía Indígena en Paraguay, UTCD/Asoc. Madre Tierra
Susnik Branislava en El Derecho Consuetudinaio Indígena,
Miguel Chase Sardi, 1990
Vera Angel y Vera
Modesto en “Ciudadanía Indígena en
Paraguay, Esther Prieto, 2013
Asunción, Paraguay, año 2014
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